Feeds:
Entradas
Comentarios
Mira el reverso de tu tarjeta… Otro tema que sufrimos todos como borregos: los servicios de atención al cliente de los bancos. No necesitamos seguir padeciendo… al menos pagando, que no es poco. El relato es de un banco de los denominados online, pero la moraleja se puede extender a todos los centros de atención al cliente, ya que todos tienen un número de fuera de la red inteligente. Merece la pena. Gracias Mardito por la extensa lista.

Comienza la historiaVes en la tele una cuenta corriente con un 4% de interés. Cuando llega tu mujer a casa, le planteas que es posible cambiar la domiciliación de los recibos y la nómina a esta cuenta nueva, que te regala además una tarjeta de crédito. Todo ilusionado, llamas al 902/901 que indican en la publicidad (llamada nº1). En una semana tienes los papeles en casa para rellenar. Tienes alguna duda, y quieres resolverla antes de firmar todo (llamada nº2). Pasan los días y no llega nada. Con la curiosidad de saber si algo hiciste mal, vuelves a llamar (llamada nº3) para ver si tienen mal tu dirección o algo. Por lo visto, Correos tiene la culpa de que no te haya llegado la tarjeta. Tócate. —Si es que Correos… anda, si es la excusa que siempre se pone, pringao! Para otra vez le pido el localizador de envío para ver dónde está mi carta—. Nada, a esperar si llega. Pasa el tiempo y nada. Otro día más… y ahí está. Menos mal. Ahora tengo que activar la tarjeta y dar de alta el servicio de banca telefónica (llamada nº4). —Ya podemos pagar, cariño, es que estas cosas son así…— Pero… y lo de online? Te metes en la página web, ves que hace falta el pin del cajero para activar las operaciones en la ‘oficina virtual’. —Cariño, no ha llegado nada, verdad?— Esperas unos días para ver si es que estaba de camino. Al final, llamas de nuevo para ver qué ha pasado (llamada nº5). Tras otros pocos días más, ahí está el dichoso pin. Todo tuyo, ya está todo arreglado. Seguro? La sensación es algo extraña.

(varios meses después)

A lo largo de la vida de la tarjeta y su cuenta asociada, has hecho transferencias que quieres comprobar cuando no hay internet, has contratado productos cuyo extracto no aparece por defecto en la web (como depósitos o tarjetas de crédito), has cancelado recibos, has operado por teléfono porque no tenías ordenador, te has informado de un producto porque con la web no te queda claro, etc, etc. Esto ha vuelto a ocasionar una llamada al 902/901. Con lo cual, además de tener un problema, debes pagar por tenerlo. —Pero bueno… al menos te lo solucionan— De eso nada. Un día, te da por inspeccionar la parte de atrás de una de tus tarjetas, y ves que contiene dos números de teléfono. El 902/901 que ya casi te sabes de memoria, y… uno para el extranjero, con prefijo de Madrid. —Cuando llame la próxima vez, llamo a éste—. Llegado el día, marcas el 91, como si estuvieras fuera de España, pero desde tu fijo de casa, sí, ese con el que las llamadas nacionales a fijos te salen gratis. Al ver que todo va bien y no han detectado tu intención, eres capaz de explicarle a la chica tu problema, tranquilamente, sin ponerte nervioso. —Espere un momento, no se retire, por favor—. Nada, ni eso es capaz de enervarte. Es otro mundo. Ahora, llamar al banco para que te arreglen algo puede salirte gratis, y también puede evitarte la cara de panolis al pagar 3 euros por una dichosa consulta.

La historia ha terminado

Anuncios

Higiene en los baños públicos

Cuidado con lo que tocas… Para alternar entre temas extensos, intercalaremos temas más ligeros, situaciones, indignaciones… para dar vida al blog a la vez que se da tiempo a preparar los desborregamientos de temas anteriores (si es posible al final encontrar argumentos, si no, quedarán sin desborregar muy a nuestro pesar). Esta vez, algo que todos habréis vivido en alguna ocasión: la suciedad en los baños públicos es realmente indignante. Poco hay que
desborregar aquí, pero todos la sufrimos como buenos borregos. Aviso de que puede herir vuestra sensibilidad en algún momento, pero es la vida misma… En este caso, vamos a generalizar.

Comienza la historiaLas dos de la mañana. Después de salir del restaurante, te has metido con todos en El Cañaveral, a bailar un poco. Pero se te ha olvidado mear y estás que revientas, ¡qué bueno estaba el riberita! Te acercas al baño, que está al fondo. Después de pasar por la fila de chicas que esperan su turno, como siempre, entras en el de chicos. Nunca meas en los de pared, porque te da cosa, porque salpica y te pringas con lo del anterior. Y ves sus pelos más de cerca. ¡Y a saber qué tenía el tío! Aunque eso de apuntar a la mosca es divertido… Abres la puerta donde se encuentra la taza, asquerosa, como siempre. Tratas de cerrar la puerta, sin poder evitar rozar la taza con el pantalón, porque el sitio precisamente no sobra. Levantas la taza con el pie. Fallo. Segundo intento: ya está arriba, ya puedes soltar toda tu carga, para unirse con el resto de deshechos que se adivinan ahí dentro. Tu chorro cae haciendo un arco, salpicando con fuerza, como hicieron antes todos los demás. Las paredes, sucias, con garabatos, graffitis, con manchas de naturaleza indefinida y color sospechoso. Signos fálicos, insultos, fechas, números de teléfono, nombres. El olor, nauseabundo. Tus suelas de los zapatos, bien impregnadas de los restos de los que ahora bailan fuera. Sí, para luego pisar bien la alfombra de casa. A los ácaros seguro que les da igual, pero ya tiende a gris por mucho que se lave. Tu bienestar aumenta a medida que te vacías. Los bichos del anuncio de Harpic están relamiéndose, se les hace la boca agua, casi eres capaz de verlos asomando su cabecita verde con cara de salidos. Esto es un semillero. Te subes la bragueta y buscas la forma de tirar de la cadena. Crees que eres el primero en mucho tiempo que va a hacerlo. Después, inclinándote sobre el conocido señor Roca, como al entrar, tratas de abrir la puerta para salir. Sí que han aprovechado el sitio, ¡vaya! Otro roce, que nos regala cariñosamente otra mancha bien nutrida para el vaquero. Piensas que allí sería imposible hacer aguas mayores, por el espacio, por la suciedad… y por el chof… uyuyuyuyuy, alarma! Y de repente, piensas que las chicas son muy valientes, muy valientes. Qué fácil lo tenemos y qué atrevidas son ellas. O eso, o el baño de chicas está más limpio por no tener que apuntar. Para otro día me cuelo, pero anda, que con tal de no esperar esa cola y que además te miren mal… Tratas de lavarte las manos, pensando en que Torrente era muy sabio (me ha costado decir esto) y que tenías que haberlo hecho antes de entrar, aunque sea por razones diferentes a las suyas. Y es que has tocado varios pomos de puertas antes de evacuar. Y casi otros tantos después, aparte de tirar de la cadena. Te das cuenta de que todo el mundo (de entre los que se lavan las manos, que esa es otra) ha tocado el pulsador del grifo después de desalojar, con lo que la concentración de bichitos y suciedad de origen púbico (como poco) también allí se multiplica. Menos mal que tocas el botón del único secador que hay con el codo. Así no coges microorganismos en tus manos recién lavadas, pero… piensas que ¡ahora mismo los tienes en el codo! ¡Por qué no habrán puesto de esos modernos que se activan solos! El último obstáculo es la puerta de fuera. Otras veces está abierta, otras entornada, lista para que la muevas con el pie, otras es de ambos sentidos… Hoy está cerrada. Y es de las de para adentro. Esperas a ver si abre alguien. Te va a tocar hacerlo si quieres dejar de oler aquello por fin. Vámonos. Tu mano sucia, hermanada con las manos de los que te rodean. Ahmmmm, y qué bien huele el humo del tabaco. ¡Qué rico! ¡Nunca te hubieras imaginado que apestar a humo sería tan delicioso!

La historia ha terminado

Tipico botellón de atardecer primaveral Para estrenar el blog, vamos a comenzar por una situación, llevada al extremo, que reúne algunos ejemplos de influencias, malas y buenas, que la juventud de hoy en día recibe en muchos casos. El origen de estas influencias está tanto en la familia como en la sociedad y deben ser sintonizadas con sus
propios criterios, aún inmaduros. Hay muchos temas que sacamos a la palestra de golpe, pero todos ellos juntos caracterizan de forma general a la juventud de los tiempos que nos ha tocado vivir. Existen aspectos que se mantienen entre distintos entornos, familias, ciudades… aunque, menos mal, cada caso será diferente y tendrá sus peculiaridades. Sin embargo, son comunes en los lugares donde yo he vivido, entrando en contacto con gente diferente. Las causas de estas tendencias en masa es lo que es preciso ahora desborregar, aportando datos estadísticos, sociológicos… y, cómo no, opiniones subjetivas y casos prácticos. Con todo, se trata de demostrar que es una realidad, con la cual no es necesario contribuir y, menos todavía, cuando no se actúa de otra forma que dejándose arrastrar por el gran rebaño de borregos que nos rodea.

Comienza la historia¡Mamá, sácala tú! No quiero sacar a Jenny a pasear ahí al parque, ni aunque sea dos minutos, no vaya a ser que alguien me vea. Es que los compañeros de clase luego se ríen de mí y me llaman mariquita, ya te lo he dicho. Me dicen que la chaqueta rosa que le has puesto estos últimos días me pega mucho y se lo cuentan a los demás. Y luego no me hacen ni caso. Además, mamá, luego llega el Sábado y casi todos se emborrachan. Como a mi me da miedo hacerlo, no me meten en las conversaciones y me apartan. Dicen que así es como se es mayor, que es lo que hacen los demás. Cuando vamos de botellón, tengo que poner diez euros como todos, pero lo único que hago es inflarme a cocacolas, porque no me gusta el whisky. Jo, y el otro día conocimos a un grupo de chicas y cuando llegó el Lunes lo contamos en clase. A mí no me sale decir de ellas tantas guarradas como a ellos, y como estaba callado, me dejaban ahí a un lado, y alguno me miraba como diciendo ‘éste es un poco rarito’. El Trufi estuvo con una, era muy guapa, y nos contó cosas que le hizo. Si algún día alguien se fijara en mí… eso y otras muchas cosas serían sólo para mí, sería tan especial… Luego, en el recreo, no voy con ellos al servicio, no entiendo qué encuentran en los porros, se creen más guays por fumar. Y jobar, mamá, no quiero llevar pantalones de esos del Carrefour que me compras. Ya sabes que esos marrón oscuro me gustan mucho, pero me dicen que si me los has comprado en el mercadillo, que si no tienes más dinero para comprarme algo mejor. También me dicen que si no tengo nada mejor que hacer que salir con el abuelo por la tarde a dar un paseo, que claro, que como no me has comprado la Play… Por más que insistas cada vez en que me puede enseñar muchas cosas, y que está muy orgulloso de mí, no cuenta más que sus batallitas, y cuando digo lo que hice la tarde anterior, no paran de hacer burlas y reírse de mí… Y como me apuntaste al conservatorio a tocar el clarinete, pues otro tema más para dejarme en ridículo… ¡ya no puedo más! Mamá, soy raro, y ¡tú me has hecho que sea así! ¡Te odio! ¡Déjame en paz! ¡No quiero ni verte! Porque a todos les preparan la mochila para el día siguiente y tú no me lo haces. ¡Si es que no me quieres! Todos llevan los libros forrados y tú desde el año pasado ya no me los forras. Dices que así aprendo, pero lo único que quieres es no hacerlo tú. ¿Te crees que soy tonto? Si has tenido un hijo es para cuidarlo, mamá, y si no, haberlo pensado antes. No te voy a ayudar a nada a partir de ahora, porque ninguno de mis amigos recoge el lavaplatos después de comer, ni pasa el aspirador a su habitación, y sus madres se preocupan de que duerman en una cama bien hecha, no como tú, que no te importo nada. Yo ya soy mayor, ya no soy el niñito de mamá, como me dice el Pepo. A él sí que le quieren, y además se van a ir de vacaciones a Ibiza todo el mes de Agosto, y nosotros ahí con los tíos todo el verano en Teruel. Menudo rollo, ahí, con el primo Ángel y la primita Clara. Allí no hay nada que hacer, y voy a perder otro verano más sin hacer nada. Y te he dicho mil veces que no quiero ir de campamento, ahí sólo van niños raros a andar por la montaña y a cargar con la mochila. Ya verás luego cuando se acabe el verano, llegarán todos morenos a clase y contando sus borracheras y las chicas que se han ligado, mientras que yo lo único que habré hecho es ayudar a papá a cortar el césped, como todos los años, e ir en bici con Petra. Como es la pequeña, todavía no sabe nada de qué va la vida, pero ya verás cuando crezca. Y te quejas de mí ahora. Mamá, estoy cansado de esta vida, estoy deseando terminar de estudiar, cumplir los dieciocho y marcharme de casa para hacer lo que me dé la gana y que me dejes en paz de una vez. Aunque mejor dicho, me quedo, así me aprovecho de tí y de paso apechugas por haberme tenido. No me extraña que papá ni te aguante. ¡Si es que siempre hay que hacer lo que tú digas! No le dejas ni que vaya a 140 con el coche cuando vamos a ver a la abuela. Ni siquiera ver el fútbol en casa. Si por él fuera, ya tendría un ordenador portátil para jugar en red. Él sí que me quiere y tú… ¡tú no tienes ni idea de cómo es la vida!

La historia ha terminado

Born to be wild

Ha nacido un proyecto: desborregando. Como su nombre indica, intenta deshacerse de esas opiniones borregas que tanto abundan a nuestro alrededor. En algunas ocasiones no podremos deshacernos de ellas, pero al menos nos reiremos de forma sana, presentándolas, y lo más importante, identificándolas.

Por ahora no contiene más que tres secciones, pero comienza a dar sus primeros pasos:

  • Acerca de. Razones por las cuales este blog de discusión ve la luz. Qué es una opinión borreguil. Objetivo de todo el tinglado.
  • El tintero. Ideas que se irán acumulando para posts que merezcan ser desarrollados, por su interés, gracia o apetencia. Queda de vuestra mano ofreceros voluntarios para desarrollar algún tema en especial. Estamos totalmente abiertos, y es más, esa es la idea, crear un blog de los llamados grupales, cuyos participantes, aparte de los comentarios que podáis hacer en cada post, seáis vosotros, desarrollando y sacando a la palestra vuestras propias ideas, eso sí, preferiblemente desborregadas.
  • Contacto. Para contactar con el equipo, proponerte como editor, informar de alguna anomalía, sugerir temas, aportar imágenes o enlaces, etc.

Cualquier sugerencia de temas, de formato, de interfaz, etc., será bienvenida. Esperamos que participéis y que aportéis lo que queráis, que todos aprendamos, y sobre todo, que os divirtáis, porque de eso se trata, al fin y al cabo.

Aquí nos vemos.

 —

Actualización: se ha creado una sección nueva, donde se podrá encontrar información más personal sobre los que escribimos artículos en desborregando. Se llama “Quiénes somos” y la podréis encontrar en la parte superior del blog, junto con el resto de secciones estáticas.